Bruxismo
Apretar o rechinar los dientes, casi siempre de noche y sin enterarte.
Chasquidos, dolor delante de la oreja o una mandíbula que se traba. Se explora, se trata de forma conservadora y se deriva cuando toca.
Hablar, masticar, bostezar: la mandíbula no para. Cuando duele o suena, el origen suele ser muscular y tiene mucho que ver con la tensión y con apretar los dientes. Lo primero es distinguir qué duele exactamente, porque el tratamiento cambia.
En la fase aguda, lo que más alivia son cosas sencillas. Ninguna sustituye a la exploración, pero todas ayudan.
Purés, pasta, pescado. Nada que obligue a abrir mucho o a masticar fuerte.
Un paño templado sobre la mandíbula relaja el músculo cargado.
Todo lo que abre la boca al máximo o la hace trabajar sin descanso.
En reposo, los dientes no deberían tocarse. Compruébalo varias veces al día.
Cinco pasos, y el último puede ser derivarte. Si el cuadro no es dental, lo honesto es decirlo pronto.
Cuándo empezó, qué lo empeora, si hubo un golpe, una extracción larga o una época de mucha tensión.
Cuánto abres, si la mandíbula se desvía al abrir, si hay chasquido y en qué momento, y qué músculos duelen al palpar.
No siempre es necesaria. Se pide cuando hay bloqueo, traumatismo o sospecha de algo que la exploración no explica.
Pautas, calor, dieta blanda una temporada, ejercicios suaves y férula si además aprietas.
Se comprueba la respuesta. Si el cuadro no es dental o no mejora, se deriva a quien corresponda.
Cuatro motivos de consulta. El último, el bloqueo, es el que conviene no dejar pasar.
Un clic, a veces con ligera molestia. Si no duele ni limita, muchas veces solo se vigila.
Que aumenta al masticar, al bostezar o al final del día.
Notas la mandíbula agarrotada, sobre todo al levantarte.
Bloqueada abierta o cerrada, aunque sea unos segundos. Eso conviene verlo pronto.
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PregúntanosNo necesariamente. Muchas articulaciones chasquean sin dolor y sin limitar nada, y en ese caso lo razonable es vigilar. Lo que sí hay que mirar es el chasquido que aparece con dolor, con bloqueos o con cambios en cómo abres.
Es uno de los factores, no el único. También cuentan traumatismos, una mordida muy descompensada, la artrosis, la hipermovilidad y las épocas de tensión. Por eso el tratamiento no siempre es una férula.
La férula ayuda cuando hay apretamiento asociado, que es muy frecuente, pero no es la respuesta a todo. Si el problema es principalmente muscular o articular, hace falta algo más, y a veces fisioterapia.
La inmensa mayoría de los casos se manejan con tratamiento conservador. La cirugía de la articulación es excepcional y queda fuera de lo que se hace en una clínica dental: si tu caso va por ahí, se deriva a cirugía maxilofacial.
Dieta blanda unos días, calor local, evitar bostezar de par en par, no masticar chicle y no abrir la boca más de lo necesario. Suena poco, y es lo que más alivia en la fase aguda.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Apretar o rechinar los dientes, casi siempre de noche y sin enterarte.
Hecha a medida para que la fuerza la reciba ella y no tus dientes.
Si aprietas por la noche o te duele al abrir la boca.
Qué es, de dónde viene el dolor, qué se puede hacer desde una clínica dental y cuándo se deriva.
La que une la mandíbula con el cráneo, justo delante de la oreja. La usas al hablar, al masticar y al bostezar.
Es una articulación poco común: hace bisagra y además se desliza hacia delante, y lleva un disco entre las dos superficies. Cuando ese disco se desplaza, aparece el chasquido característico.
Los problemas que la afectan se agrupan bajo el nombre de trastornos temporomandibulares, y forman parte de bruxismo y ATM porque comparten exploración y factores.
Casi siempre de los músculos, no de la articulación en sí. Esa distinción cambia el tratamiento entero.
El dolor muscular se nota difuso, empeora con el uso y suele ir asociado a apretar los dientes o a tensión. El articular es más puntual, se localiza delante de la oreja y aparece con el movimiento.
Diferenciarlos es lo que hace la exploración: palpar, medir la apertura, ver si desvía y escuchar cuándo aparece el ruido. Con eso ya se orienta buena parte del caso.
Tratamiento conservador: pautas, control del apretamiento y férula cuando procede.
La fase aguda se maneja con dieta blanda, calor, evitar los movimientos extremos y, si hay bruxismo asociado, una férula de descarga. También revisamos si hay contactos dentales que estén descompensando la mordida.
Lo que no hacemos es prometer que esto se arregla con una férula y ya. Es un cuadro multifactorial, y la honestidad aquí vale más que el optimismo.
Cuando hay bloqueos repetidos, dolor que no cede, sospecha de enfermedad articular o cuando el origen no es dental.
La fisioterapia especializada en esta articulación resuelve muchos casos musculares, y para lo articular está la cirugía maxilofacial. Derivar a tiempo es parte del trabajo, no un fracaso.
Y si detrás hay dolor crónico, trastorno del sueño o ansiedad, conviene abordarlo con quien corresponda: la mandíbula es muchas veces donde se manifiesta, no donde está la causa.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. La primera visita es gratuita e incluye la exploración de la apertura, de los músculos y de los ruidos articulares.
Si lo que necesitas está fuera de lo dental, te lo diremos y te orientaremos hacia dónde ir. Cómo llegar, en contacto.