Fija
Coronas y puentes
- No te la quitas.
- Se apoya en dientes tallados a los lados del hueco.
- La sensación más parecida a un diente propio.
- Necesita pilares sanos que la sujeten.
Lo que se ve y con lo que masticas: coronas, puentes y prótesis completas, fijas o removibles, hechas a tu medida.
Una prótesis bien hecha no se recuerda durante el día: no roza, no baila y te deja masticar por los dos lados. Para eso hace falta partir de una boca sana, tomar bien los registros y probarla antes de terminarla.
Lo que decide cuál te toca es lo que tiene tu boca: cuántos dientes quedan y cuánto hueso hay.
Coronas y puentes
Fija o que se engancha
Parcial o completa
Cinco pasos, y el cuarto es tuyo: la prueba es el momento de decir qué no te convence, cuando todavía se puede cambiar.
Qué dientes quedan, en qué estado están y cómo muerdes. De ahí sale qué tipo de prótesis tiene sentido en tu caso.
Se tratan las caries y las encías, y se ajusta lo que haga falta. Una prótesis sobre una boca sin arreglar no asienta bien.
Se toma la medida de tu boca y de tu mordida. Es el paso del que depende que después encaje sin molestar.
Se prueba antes de terminarla: forma, color y cómo queda al hablar y al sonreír. Aquí es donde se cambian cosas.
Se coloca y se revisa a los pocos días. Casi siempre hay un retoque: es normal y forma parte del tratamiento.
Cuatro situaciones habituales. Ninguna se arregla sola y todas empeoran si se dejan pasar.
Cuando el hueco es grande, una corona suelta no resuelve: hay que pensar el conjunto.
Baila al comer o al hablar, roza o ha dejado de ajustar. La boca cambia y la prótesis no.
Evitas alimentos o comes siempre por el mismo lado. Eso acaba afectando a la articulación.
A veces se puede volver a cementar y a veces hay que rehacerla. Conviene mirarlo pronto.
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PregúntanosLa fija va cementada o atornillada y no te la quitas: coronas, puentes y prótesis sobre implantes. La removible se retira para limpiarla, y se apoya en la encía o en los dientes que quedan. La fija se siente más como un diente propio; la removible exige menos cirugía y menos hueso.
Los primeros días sí, sobre todo con las removibles: la lengua tiene que acostumbrarse y algunas palabras salen raras. Se pasa en poco tiempo. Si al cabo de unas semanas sigue molestando o rozando, hay que ajustarla, no aguantarse.
Con una prótesis fija, prácticamente sí, con las precauciones de siempre: no morder hielo ni cosas muy duras con los dientes de delante. Con una removible hay que aprender a repartir la comida en los dos lados y empezar por alimentos blandos.
La removible, sí: la encía necesita descansar y la prótesis tiene que limpiarse. Se guarda en agua o en la solución que te indiquemos, nunca en agua caliente.
Depende del tipo, de tu mordida y del mantenimiento. Lo que sí sabemos es que ninguna es para siempre: la boca cambia, el hueso cambia y llega un momento en que hay que ajustarla o rehacerla. Por eso las revisiones cuentan.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Una raíz de titanio que sustituye a la que falta, y sobre ella el diente nuevo.
Planificar la colocación sobre la imagen en 3D antes de entrar en el quirófano.
Implantes que se sienten como dientes propios.
Qué tipos hay, en qué se diferencian la fija y la removible y cómo se cuida cada una.
Lo que reemplaza a los dientes que faltan: desde una corona sobre una pieza hasta una arcada completa.
Es la parte que se ve y con la que masticas. Puede apoyarse en los dientes que quedan, en la encía o en implantes, y de ese apoyo depende casi todo lo demás: cómo se siente, cuánto hay que cuidarla y qué se puede comer con ella.
Se fabrica a medida a partir de los registros de tu boca, y se prueba antes de darla por terminada. Forma parte de la implantología de la clínica, porque en la mayoría de los casos completos van de la mano.
No es una cuestión de categoría, sino de qué tiene tu boca: cuántos dientes quedan, cuánto hueso hay y qué cirugía es razonable.
La fija se siente más parecida a un diente propio y no hay que quitarla, pero necesita pilares: dientes tallados o implantes que la sujeten. La removible se apoya en la encía y en los dientes restantes, no exige cirugía y es más fácil de modificar si la boca cambia.
Hay una vía intermedia muy útil: una prótesis removible que se sujeta sobre dos o más implantes. Deja de moverse al hablar y al comer sin necesitar tantos implantes como una fija completa.
Una prótesis nueva se nota. La lengua la busca, alguna palabra sale distinta y a veces aparece un punto de roce.
Eso es esperable y se resuelve con ajustes: el roce se alivia retocando el punto exacto, no aguantando hasta que sale una llaga. Por eso siempre citamos a los pocos días.
Con las removibles conviene empezar por comida blanda y en trozos pequeños, repartiendo la masticación en los dos lados. En poco tiempo se recupera la normalidad.
Una prótesis no tiene caries, pero lo que hay debajo y alrededor sí se enferma.
La removible se limpia fuera de la boca, todos los días, con cepillo y jabón neutro o las pastillas específicas: la pasta de dientes normal la raya. Y la encía de debajo también se cepilla, suavemente.
En la fija, lo importante es el borde y los espacios: cepillo interproximal, seda especial o irrigador. Y revisiones, porque quien detecta a tiempo una encía inflamada o un ajuste que se ha perdido no acaba rehaciendo el trabajo. La limpieza profesional incluye ese mantenimiento.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. En la primera visita, que es gratuita, se ve qué tipo de prótesis encaja en tu caso y qué haría falta antes.
El Dr. Fraile es especialista en implantoprótesis, así que el diseño de la prótesis y la colocación de los implantes se piensan juntos desde el principio. Su formación está en quiénes somos.