«Es una operación durísima»
Es cirugía, pero menor y con anestesia local. La mayoría de la gente vuelve a su vida al día siguiente con molestias controlables. Lo que más sorprende en consulta es lo poco aparatoso que resulta.
Una raíz de titanio para el diente que falta, planificada sobre la imagen en 3D y colocada con anestesia local.
Un puente rellena el hueco apoyándose en los dientes de al lado. El implante lo sustituye desde abajo: se coloca en el hueso, el hueso crece a su alrededor y encima va la corona. Los vecinos no se tocan y el hueso vuelve a trabajar.
Cinco fases. La cuarta no se puede acelerar: es el hueso fijando el implante, y cada boca va a su ritmo.
Se mira la boca entera, no solo el hueco: encías, mordida y los dientes que quedan. Un implante en una boca enferma empieza con desventaja.
Cuánto hueso hay, de qué calidad y por dónde pasan el nervio y el seno. Es lo que decide si se puede y cómo.
Con anestesia local. Se prepara el lecho en el hueso y se coloca el implante. Notas presión y ruido, no dolor.
El hueso crece pegado al titanio hasta fijarlo. Ese tiempo lo marca tu biología, no la agenda.
Se toma el registro, se fabrica el diente definitivo y se coloca. Se comprueba la mordida y se ajusta.
Es el tratamiento sobre el que más se habla en las cenas y del que más ideas raras llegan a consulta. Estas son las cinco que más repetimos.
Es cirugía, pero menor y con anestesia local. La mayoría de la gente vuelve a su vida al día siguiente con molestias controlables. Lo que más sorprende en consulta es lo poco aparatoso que resulta.
Es la frase más repetida y muchas veces viene de una radiografía plana. Con la imagen en 3D se ve el hueso real, y además hay técnicas para regenerarlo. Puede que no se pueda; pero eso se decide después de mirar, no antes.
Hay casos en los que se puede colocar una prótesis provisional el mismo día, y casos en los que forzar eso es un error. Depende del hueso y de la estabilidad que tenga el implante al colocarlo. Quien lo promete sin verte, promete de más.
Al revés: es lo que más falla a largo plazo. El implante no tiene caries, pero la encía y el hueso que lo sujetan se pueden enfermar. Cepillado, higiene entre las piezas y revisiones.
El titanio no genera rechazo como se entiende esa palabra. Lo que sí puede ocurrir es que el implante no llegue a integrarse en el hueso, y eso tiene causas concretas: tabaco, infección, poca estabilidad inicial o una enfermedad de las encías sin tratar.
Cuatro situaciones. En todas conviene decidir pronto, porque el hueso no espera.
Aunque no se vea al sonreír. El hueco no se queda quieto: los vecinos se inclinan y el hueso se reabsorbe.
Fracturado o con la raíz comprometida. Conviene planificar la reposición antes de la extracción, no después.
Una removible que baila al hablar o al comer se puede estabilizar sobre implantes.
Es lo que acaba haciendo todo el mundo al perder piezas, y desgasta el lado que trabaja de más.
★★★★★Mi dentista de confianza desde hace años. Gran profesional y amable, no se puede pedir más. Él y su equipo de trabajo son de 10.
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Si tu duda no está aquí, llámanos y te la resolvemos por teléfono.
PregúntanosLo esperable son dos o tres días de molestias e hinchazón, controlados con la medicación pautada. Si el dolor va a más en lugar de a menos, o aparece fiebre, hay que llamar: no es lo normal.
A veces sí, en la misma cita, y a veces conviene esperar a que la zona cicatrice. Depende de si hay infección y de cómo quede el hueso al extraer. Se valora con la radiografía delante.
Que aumenta el riesgo de que el implante no integre y de problemas de encía después. No es un no automático, pero es la conversación más importante que vamos a tener antes de la cirugía, y conviene reducir al menos en las semanas de la cicatrización.
Una vez integrado y con su corona puesta, se usa como un diente propio. Lo que no reproduce es la sensibilidad del diente natural: no tiene nervio, así que no notas frío ni presión igual.
No publicamos importes: depende de cuántos implantes, del estado del hueso y de lo que vaya encima. Lo que sí hacemos siempre es darte el presupuesto por escrito después de la valoración, con las fases detalladas.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Lo que se ve y con lo que masticas: fija sobre implantes o removible.
Planificar la colocación sobre la imagen en 3D antes de entrar en el quirófano.
Implantes que se sienten como dientes propios.
Qué es un implante, por qué manda el hueso, cómo son los días siguientes y qué hace que dure.
Un tornillo de titanio que se coloca en el hueso y hace el papel de la raíz que falta.
Sobre él va un pilar y, encima, la corona: lo que tú ves y con lo que masticas. Son tres piezas, y esa es la razón de que una parte se pueda cambiar sin tocar las demás.
El titanio se usa porque el hueso crece pegado a su superficie y lo fija: es lo que se llama osteointegración. No es magia ni es inmediato, y es la fase que marca el ritmo del tratamiento. Todo esto forma parte de la implantología de la clínica.
Un implante necesita hueso suficiente en altura y en anchura, y con la calidad adecuada.
Cuando se pierde un diente, el hueso que sujetaba su raíz deja de recibir carga y empieza a reabsorberse. Por eso el momento de reponer importa: cuanto más se espera, más probable es necesitar un injerto antes.
La radiografía plana no basta para decidir. La imagen en 3D enseña el volumen real y por dónde pasan el nervio dentario y el seno maxilar, que son las dos estructuras que marcan los límites.
Hinchazón que llega a su punto máximo hacia el segundo día, algo de molestia y una dieta blanda y templada.
Frío las primeras horas, la medicación pautada y no enjuagarse con fuerza el primer día. Nada de fumar y nada de ejercicio intenso mientras cicatriza.
La hinchazón que baja, el dolor que cede y la zona que va cerrando son lo esperable. Dolor creciente, sabor raro o fiebre, no: eso es motivo de llamada, y para eso guardamos hueco de urgencias.
La higiene alrededor, las revisiones y controlar lo que lo sobrecarga.
La encía del implante se puede inflamar igual que la de un diente, y si la inflamación llega al hueso se pierde soporte. Se llama periimplantitis, no duele al principio y por eso las revisiones no son opcionales. La limpieza profesional incluye el mantenimiento de los implantes.
Y está la fuerza: si aprietas o rechinas los dientes por la noche, la corona sobre el implante recibe una carga para la que no está pensada. Una férula lo protege, y eso se ve en bruxismo y ATM.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. La primera visita es gratuita e incluye la valoración del caso: si hace falta implante, cuántos y qué haría falta antes.
La cirugía y la prótesis se hacen aquí, con el mismo equipo y con el caso planificado en 3D mediante cirugía guiada cuando el caso lo pide. Cómo llegar, en contacto.