Limpieza dental
Higiene profesional cada seis o doce meses.
Cuando queda poco diente sano, se reconstruye en cerámica conservando todo lo que sigue bien.
Un diente muy reconstruido acaba fracturándose: el empaste rellena, pero no reparte la fuerza de la masticación. La incrustación y la corona sí lo hacen. Entre las dos, se elige siempre la que obliga a tallar menos.
La regla es conservadora: la opción que menos diente sano quita y que aguanta tu caso.
Tu casoMe falta la parte central de la muela, pero las paredes están bien
Una incrustación: repone solo lo perdido y deja a la vista el resto del diente.
Tu casoSe me ha partido un trozo de la muela
Incrustación o corona, según cuánto se haya llevado la fractura.
Tu casoMe hicieron una endodoncia en esa muela
Normalmente una corona: sin nervio, la pieza es más frágil y conviene abrazarla.
Tu casoEl diente ya no se puede salvar
Cinco pasos repartidos en dos citas, con una pieza provisional entre medias para que hagas vida normal.
Cuánto diente sano queda y en qué estado está la raíz. De ahí sale si toca incrustación, corona o reconstruir de otra forma.
Se retira lo que está dañado y se da forma a lo que queda. Se conserva todo el tejido que se pueda: es lo que sujeta la pieza.
Se toma la medida y sales con una pieza provisional, para que puedas comer y hablar mientras se fabrica la definitiva.
El laboratorio la hace a tu medida y con tu color. Es lo que obliga a que haya dos citas.
Se prueba, se comprueba la mordida y se cementa. Después, una revisión para ver cómo responde la encía.
Cuatro hábitos para que la corona o la incrustación duren lo que tienen que durar.
La corona no se carea, pero el diente de debajo sí. Seda o cepillo interdental justo donde se unen.
Ni abrir envases ni morder hielo. La cerámica aguanta la masticación, no los golpes secos.
Una férula de descarga la protege del desgaste y de las fracturas mientras duermes.
Se mira el ajuste y la encía que la rodea. Una filtración pequeña se arregla; una grande obliga a repetirla.
★★★★★Mi dentista de confianza desde hace años. Gran profesional y amable, no se puede pedir más. Él y su equipo de trabajo son de 10.
★★★★★Muy buen trato y profesionalidad. Puedes confiar en ellos. Toda mi familia acude allí.
★★★★★Llevamos 10 años con él y la confianza en el doctor es absoluta, es un gran profesional. Recomendable al 100%.
Si tu duda no está aquí, llámanos y te la resolvemos por teléfono.
PregúntanosLa cantidad de diente que cubren. La incrustación repone solo la parte perdida y deja a la vista el resto del diente sano. La corona lo cubre entero. Se elige la más conservadora que aguante tu caso.
Lo justo para que la pieza tenga grosor suficiente y no se fracture. Con una incrustación se talla bastante menos que con una corona, y por eso es la primera opción cuando queda estructura sana.
La cerámica reproduce el color y la translucidez del esmalte, así que de frente no se distingue. Lo que sí cambia es la sensación al morder los primeros días, hasta que te acostumbras.
El que tarda el laboratorio en hacer la definitiva. Con el provisional se come con normalidad, evitando lo muy duro y lo pegajoso por ese lado.
Puede descementarse, sobre todo si se muerde algo muy duro o pegajoso. Si pasa, guárdala y llámanos: muchas veces se vuelve a cementar. Lo que no hay que hacer es pegarla por tu cuenta.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Higiene profesional cada seis o doce meses.
Caries tratada en una sesión, con composite del color del diente.
Encías que sangran o retroceden, bajo control.
En qué se diferencian, cuál conserva más diente y qué hay que cuidar después.
Piezas de cerámica hechas a medida que reponen la parte del diente que ya no se puede reconstruir con un empaste.
La incrustación rellena la parte perdida y respeta el resto. La corona cubre el diente entero y lo abraza. Las dos se fabrican fuera de la boca y se cementan después, lo que permite un ajuste y una resistencia que un relleno directo no alcanza cuando la pérdida es grande.
Es el paso siguiente a los empastes dentro de la salud dental: no se plantea por gusto, sino cuando lo que queda de diente ya no aguanta un empaste más.
Manda cuánto diente sano queda y qué fuerza va a recibir esa pieza al masticar.
Si las paredes del diente están bien y solo falta la parte central, la incrustación conserva más tejido. Si las paredes están debilitadas o el diente está endodonciado, la corona protege mejor porque abraza y evita que se fracture.
La regla es conservadora: la opción menos invasiva que resuelva el caso. Tallar de más no se recupera, y un diente muy tallado tiene menos margen para futuros tratamientos.
Donde termina la cerámica y empieza el diente está la zona crítica: si ahí se filtra, aparece caries por debajo.
Por eso el ajuste y el pulido del margen importan tanto como el material, y por eso la encía tiene que estar sana antes de cementar nada. Una encía inflamada sangra durante el proceso y compromete el sellado.
Después, el mantenimiento es el de siempre: cepillado, higiene entre las piezas y limpieza profesional. Una corona no tiene caries, pero el diente que hay debajo sí.
La cerámica aguanta muy bien la masticación normal y mal los golpes bruscos y la fuerza sostenida de apretar.
Morder hielo, abrir cosas con los dientes o masticar huesos de aceituna son la causa típica de una fractura. Y si aprietas o rechinas por la noche, la carga continua acaba pasando factura.
En ese caso conviene una férula, que se ve en bruxismo y ATM. Protege la corona y, de paso, el resto de los dientes.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. En la primera visita, gratuita, se valora cuánto diente queda y qué opción lo conserva mejor.
La preparación, los registros y la colocación se hacen aquí, con el mismo equipo. Si la pieza ya no se puede salvar, la alternativa se explica en implantes dentales.