Brackets
La ortodoncia de siempre, hoy más pequeña y más cómoda.
Alineadores transparentes hechos a tu medida. Se quitan para comer y para cepillarte, y apenas se notan al hablar.
La ortodoncia invisible mueve los dientes con férulas transparentes que te cambias cada pocas semanas. No hay brackets ni alambres: te la quitas para comer y para el cepillado, así que la higiene sigue siendo la de siempre. Antes de empezar estudiamos tu mordida y te decimos si tu caso encaja.
Lo que cambia en tu rutina es poco, pero hay que hacerlo cada día. Así es un día cualquiera.
Te los quitas, los enjuagas con agua fría y te cepillas los dientes.
Comes con normalidad. Después, cepillado y de vuelta a la boca.
En el trabajo, hablando o haciendo deporte. Mientras los llevas, solo agua.
Siempre a su caja, nunca a una servilleta: es como más se pierden.
Se duerme con ellos. Es cuando más horas seguidas trabajan.
El cambio a la siguiente férula lo marca la pauta que te damos, y las revisiones comprueban que todo va según el plan.
Cinco pasos, del estudio al retenedor. Entre medias, revisiones para comprobar que los dientes van por donde tienen que ir.
Radiografía, fotos y registro de cómo muerdes. De ahí sale si tu caso se puede resolver con alineadores o necesita otra cosa.
Se planifica diente a diente: qué se mueve, cuánto y en qué orden. Lo ves antes de empezar y decides con la secuencia delante.
Un juego de férulas transparentes hechas a tu medida. Cada una mueve un poco, y todas juntas hacen el recorrido.
Vas cambiando de férula en casa según la pauta y vienes a revisión para comprobar que los dientes van por donde tienen que ir.
Al acabar, retenedor. Es lo que consolida el resultado: sin él, el diente tiende a volver a su sitio de origen.
Si te reconoces en alguna, el estudio te dirá si tu caso se puede resolver así.
Dientes montados o girados, sobre todo en la zona de delante. Es el caso que mejor resuelve el alineador.
Espacios que se han abierto con los años o que siempre estuvieron ahí.
Llevaste ortodoncia de joven, dejaste el retenedor y han vuelto a moverse. Es más frecuente de lo que parece.
Trabajas de cara al público o no te ves con brackets. El alineador apenas se aprecia al hablar.
★★★★★Mi dentista de confianza desde hace años. Gran profesional y amable, no se puede pedir más. Él y su equipo de trabajo son de 10.
★★★★★Muy buen trato y profesionalidad. Puedes confiar en ellos. Toda mi familia acude allí.
★★★★★Llevamos 10 años con él y la confianza en el doctor es absoluta, es un gran profesional. Recomendable al 100%.
Si tu duda no está aquí, llámanos y te la resolvemos por teléfono.
PregúntanosMuy poco. Son férulas transparentes que se ajustan al diente; en una conversación normal pasan desapercibidas. Lo que sí se nota los primeros días es al hablar, hasta que la lengua se acostumbra.
La mayor parte del día y también por la noche: se quitan para comer, para beber cualquier cosa que no sea agua y para cepillarte. Si no se llevan las horas pautadas, el tratamiento se alarga o deja de avanzar.
Resuelven bien los apiñamientos y giros leves o moderados y el cierre de huecos. Hay movimientos y problemas de mordida que necesitan brackets. Eso se sabe con el estudio, no antes.
Duelen no; aprietan. Al estrenar cada férula notarás presión durante uno o dos días, que es justo la señal de que el diente se está moviendo. Después deja de notarse hasta el siguiente cambio.
Sí, porque comes sin ellos. Esa es la ventaja frente al aparato fijo: no hay alimentos prohibidos. Lo que no se puede es comer con la férula puesta ni dejarla fuera más tiempo del que toca.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
La ortodoncia de siempre, hoy más pequeña y más cómoda.
Aprovechar el crecimiento para guiar la mordida y evitar tratamientos mayores después.
Alineamos tu sonrisa a cualquier edad.
Cómo funcionan los alineadores, en qué casos sirven y qué hay que hacer para que el resultado dure.
Un tratamiento de ortodoncia que mueve los dientes con férulas transparentes y removibles en lugar de con aparato fijo.
Cada férula está hecha a la medida de tu boca y reproduce una etapa del recorrido. Al cambiarla por la siguiente, aplica una presión suave en los dientes que toca mover; repitiendo ese paso muchas veces se llega a la posición final.
El principio es el mismo que el de los brackets: fuerza sostenida en la dirección correcta. Lo que cambia es el aparato, que aquí te lo quitas para comer y para el cepillado. Forma parte de los tratamientos de ortodoncia de la clínica.
Funciona bien en apiñamientos leves y moderados, dientes girados, huecos entre piezas y recaídas de una ortodoncia anterior.
Se queda corta cuando hay que corregir la relación entre las dos arcadas, mover raíces de forma importante o resolver una mordida muy alterada. En esos casos el aparato fijo hace lo que la férula no puede, y decirlo a tiempo es parte del trabajo.
Hay además una condición que no depende de la clínica: el alineador solo trabaja mientras lo llevas puesto. Si no encaja con tu día a día, es mejor saberlo antes de empezar que a mitad del tratamiento.
Se limpian cada día con agua templada y un cepillo suave, nunca con agua caliente: el calor deforma el plástico y la férula deja de ajustar.
Antes de volver a ponértelos, cepíllate los dientes. Encerrar restos de comida bajo la férula durante horas es la forma más rápida de acabar con una caries en mitad del tratamiento.
Guárdalos siempre en su caja cuando comas. La mayoría de las férulas que se pierden acaban en una servilleta de un restaurante, y reponer una etapa retrasa el tratamiento. Durante el tratamiento conviene apoyarse en una limpieza profesional.
El tratamiento no acaba cuando se quita la última férula: acaba cuando el resultado está estabilizado.
Durante los meses siguientes el diente tiende a volver hacia donde estaba, porque el hueso y las fibras que lo sujetan necesitan tiempo para adaptarse a la posición nueva. El retenedor es lo que impide ese retroceso.
Puede ser fijo, pegado por dentro, o removible, según el caso. Te explicamos cuál te toca y cómo usarlo. La mayoría de las recaídas que vemos en consulta vienen de haber abandonado el retenedor, no del tratamiento en sí.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. El estudio, la entrega de las férulas y las revisiones se hacen aquí, con el mismo equipo de principio a fin.
La primera visita es gratuita y sirve para saber si tu caso se resuelve con alineadores. Si prefieres verlo en persona antes de decidir, pásate: está en contacto cómo llegar.