Convencional
Se decide en el sillón
- Se planifica con la radiografía y se ajusta durante la intervención.
- Suficiente cuando sobra hueso y no hay estructuras cerca.
- No necesita fabricar una férula antes.
Decidir la posición de cada implante sobre la imagen en 3D y llevar ese plan al quirófano con una guía hecha a tu medida.
En una cirugía guiada lo difícil se resuelve en la pantalla: cuánto hueso hay, por dónde pasa el nervio y en qué posición queda mejor cada implante para la prótesis que irá encima. Cuando llega el día, la guía solo reproduce lo ya decidido.
Las dos colocan el mismo implante. La diferencia está en cuándo y dónde se toman las decisiones.
Se decide en el sillón
Se decide en la pantalla
Cinco pasos, y los tres primeros ocurren antes de que te sientes en el sillón.
Se obtiene el volumen real del hueso: altura, anchura y por dónde pasan el nervio y el seno.
Sobre esa imagen se decide la posición de cada implante, su inclinación y su profundidad. En la pantalla, no en el sillón.
Con el plan hecho se fabrica una férula que se apoya en tu boca y marca por dónde entra cada implante.
La guía se coloca y dirige la intervención. Suele ser más corta y, en los casos que lo permiten, menos invasiva.
Se verifica que todo ha quedado donde se planificó y se sigue con las fases del tratamiento.
No hace falta en todos los casos. Estas son las cuatro situaciones en las que cambia las cosas.
Cuando el margen entre lo que hay y lo que hace falta es pequeño, planificar deja de ser un lujo.
Con varios implantes, la posición de cada uno condiciona a los demás y a la prótesis que irá encima.
El nervio dentario o el seno maxilar marcan límites que conviene tener medidos antes de empezar.
Ver el plan en pantalla antes de la cirugía también sirve para entender lo que te van a hacer.
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PregúntanosNo. Es la forma de planificar y ejecutar la colocación de los implantes. El tratamiento sigue siendo el mismo; lo que cambia es que las decisiones se toman antes, sobre la imagen, y no sobre la marcha.
No siempre hace falta. En un implante unitario con hueso de sobra, la planificación convencional puede bastar. Gana sentido cuando hay poco margen, varias piezas o estructuras cerca. Si no aporta nada en tu caso, te lo decimos.
La anestesia es la misma, así que durante la cirugía no notas más ni menos. Lo que suele cambiar es después: al ir dirigida, la intervención puede ser más corta y, en algunos casos, requerir una apertura menor, y eso se nota en la inflamación.
Una férula fabricada a partir de tu planificación, que se apoya en los dientes o en la encía y lleva unos casquillos por donde pasa el instrumental. Es lo que traslada a tu boca lo decidido en la pantalla.
Sí, una radiografía en 3D, que es la que da el volumen del hueso. Una radiografía panorámica convencional es plana y no permite medir anchura ni la relación exacta con el nervio.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Una raíz de titanio que sustituye a la que falta, y sobre ella el diente nuevo.
Lo que se ve y con lo que masticas: fija sobre implantes o removible.
Implantes que se sienten como dientes propios.
Qué es, qué aporta y en qué casos cambia de verdad el resultado.
Planificar la colocación de los implantes sobre la imagen en 3D y llevar ese plan al quirófano con una guía fabricada a medida.
La idea es sencilla: decidir antes. Dónde va cada implante, con qué inclinación y hasta qué profundidad se resuelve mirando el hueso en pantalla, con tiempo, y no durante la intervención.
Después, una férula reproduce esas posiciones en tu boca. Forma parte de la implantología de la clínica y se plantea cuando el caso lo pide, no por sistema.
Aporta precisión en la posición y previsión de lo que va a pasar. No convierte un caso imposible en posible.
Si no hay hueso suficiente, la guía no lo crea: lo que hace es enseñarlo antes, para plantear un injerto o un enfoque distinto en lugar de descubrirlo a mitad de cirugía. Esa es su mayor ventaja y se nota sobre todo en los casos complejos.
La posición del implante también condiciona la prótesis que irá encima: un implante bien colocado en el hueso pero mal orientado para la corona complica lo que se ve. Planificar los dos a la vez evita justo eso.
La panorámica enseña altura, pero no anchura ni la posición exacta de las estructuras que hay que respetar.
En 3D se ve el hueso como un volumen: cuánto queda por vestibular, dónde está el nervio dentario, hasta dónde baja el seno maxilar. Con eso se puede medir de verdad en lugar de estimar.
También sirve para lo contrario de lo que la gente espera: muchas veces enseña que sí hay hueso donde una radiografía plana hacía pensar que no. En la clínica hay equipo de radiografía digital y el diagnóstico en 3D se hace aquí.
Anestesia local, guía colocada y la intervención dirigida por ella. Después, lo mismo que en cualquier cirugía de implantes.
Frío las primeras horas, la medicación pautada, dieta blanda y nada de fumar ni de esfuerzo físico mientras cicatriza. La hinchazón sube hasta el segundo día y luego baja.
Y a partir de ahí, las fases de siempre: integración del implante y, cuando toque, la corona. Si algo se sale de lo esperable, dolor que aumenta o fiebre, se llama a la clínica: hay hueco para urgencias.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. La primera visita es gratuita y sirve para valorar el caso y decidir si la planificación guiada aporta algo en el tuyo.
El estudio, la cirugía y la prótesis se hacen aquí, con el mismo equipo y con el Dr. Fraile, especialista en implantoprótesis, al frente de cada caso. Cómo llegar, en contacto.