Carillas dentales
Láminas finas sobre la cara visible del diente, para forma, color o un borde astillado.
Aclara el tono de tus propios dientes sin tocarlos ni cubrirlos. Siempre después de la revisión y la limpieza.
El blanqueamiento actúa sobre los pigmentos que se han ido acumulando dentro del esmalte: café, té, vino, tabaco y el paso de los años. No lima, no cubre y no añade material. Por eso es el primer paso cuando lo único que no te gusta es el color.
El blanqueamiento no aclara todo por igual, y eso conviene saberlo antes y no después. Esto es lo que vemos en consulta.
Son manchas que se depositan sobre el esmalte con los años. Es el caso que mejor responde.
También se aclara, aunque suele necesitar más constancia y vuelve antes si se sigue fumando.
El esmalte se adelgaza y transparenta la dentina, que es más amarilla. El blanqueamiento lo compensa.
Las bandas grises o marrones de tetraciclinas mejoran poco y de forma desigual. Se dice antes, no después.
No se aclara desde fuera: necesita un blanqueamiento interno del propio diente, que es otro tratamiento.
No se van y, al aclarar el resto del diente, pueden llegar a notarse más durante unos días.
Ningún material artificial cambia de color. Si se blanquean los dientes, luego hay que valorar cambiarlos para que peguen.
Cinco pasos, y los dos primeros no son el blanqueamiento: son lo que hace que el resultado sea uniforme.
Se comprueba que no haya caries, encías inflamadas ni raíces expuestas. El gel sobre una boca así duele y no funciona igual.
Se retira el sarro y las manchas de encima. Muchas veces aquí ya se recupera buena parte del tono, antes de blanquear nada.
Se anota el color de partida con una guía. Es lo único que después permite comparar de verdad, porque el ojo se acostumbra.
Se aísla la encía y se aplica el gel solo sobre el diente, por tandas y con la lámpara.
Qué evitar los primeros días, qué hacer si notas sensibilidad y cuándo volver a mirar el tono.
Cuatro situaciones habituales. En todas, el paso previo es el mismo: mirar la boca.
Tus dientes están sanos, pero no tienen el tono que recuerdas. Es el motivo más frecuente.
Una boda, unas fotos, una entrevista. Conviene empezar con margen para que el tono se asiente.
Es una razón tan válida como otra. Lo importante es saber qué se puede conseguir en tu caso.
Si vas a hacerte carillas o coronas, el blanqueamiento va primero: el color final se elige después.
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Si tu duda no está aquí, llámanos y te la resolvemos por teléfono.
PregúntanosNo duele, pero es frecuente notar sensibilidad al frío durante uno o dos días, a veces como pinchazos cortos. Se controla con una pasta específica y suele desaparecer solo. Si tienes los dientes muy sensibles, dínoslo antes: se ajusta la pauta.
Depende de ti más que del tratamiento: de si fumas, de cuánto café o vino tomas y de tu higiene. Nadie serio te va a dar un número. Lo que sí sabemos es que se mantiene mucho mejor con las revisiones y la limpieza al día.
No. Ni los empastes, ni las coronas, ni las carillas: el gel actúa sobre el esmalte natural. Si tienes trabajos a la vista, hay que contar con que después puede haber diferencia de color y valorar cambiarlos.
Llevan concentraciones bajas o no controlan el contacto con la encía. Lo habitual es que decepcionen, y algunos dañan el esmalte o irritan la encía. Si quieres hacerlo en casa, la vía razonable son las férulas hechas a tu medida, con supervisión.
Es un tratamiento estético y no urgente, así que se pospone. Durante el embarazo sí conviene mantener las revisiones y la limpieza, porque las encías se inflaman más.
Te llamamos hoy mismo para encajar el día y la hora que mejor te venga.
Láminas finas sobre la cara visible del diente, para forma, color o un borde astillado.
Planificar el conjunto antes de tocar nada: qué hace falta, en qué orden y hasta dónde llegar.
Tu misma sonrisa, en su mejor versión.
Cómo funciona, por qué la limpieza va antes, qué manchas responden y qué hacer los primeros días.
Un gel de peróxido que penetra en el esmalte y rompe los pigmentos acumulados dentro del diente.
No lima, no cubre y no añade nada: actúa sobre el color del propio diente. Por eso es el tratamiento menos invasivo de la estética dental y el que primero se plantea cuando el problema es solo el tono.
Se hace en clínica, con la encía protegida y el gel aplicado por tandas. Existe también la versión con férulas para casa, hechas a medida y supervisadas, que a veces se combina con la de clínica.
Sobre una capa de sarro y manchas, el gel actúa de forma desigual y el resultado sale a parches.
Por eso el orden es revisión, limpieza y después blanqueamiento. No es una venta cruzada: es la condición para que el color quede uniforme.
Y hay una sorpresa frecuente: tras la limpieza, mucha gente ve el tono que quería recuperar y decide no seguir. Nos parece bien. El blanqueamiento no es obligatorio después de nada.
Es el efecto secundario habitual y casi siempre pasajero: frío que molesta más de lo normal durante uno o dos días.
Ocurre porque el gel abre momentáneamente los túbulos del esmalte. No daña el diente y se controla con pastas para dientes sensibles, que conviene empezar a usar unos días antes si ya sabes que los tienes.
Si la sensibilidad es fuerte o dura más de unos días, llámanos. No es lo esperable y preferimos verlo.
El esmalte queda más receptivo durante unas horas, así que lo que mancha, mancha más.
Conviene dejar a un lado el café, el té, el vino tinto, los refrescos de cola, el tomate concentrado, el curry y el tabaco los primeros días. No es una dieta eterna: es un margen corto que marca la diferencia.
Después, lo de siempre: cepillado, seda y revisiones. Si cuidas eso, el tono baja despacio; si no, vuelve al punto de partida mucho antes.
La clínica está en la Avenida del General Perón 16, a tres minutos del metro de Santiago Bernabéu.
Atendemos de lunes a viernes de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 20:00. La primera visita es gratuita y ahí se ve lo importante: qué tipo de mancha tienes y qué se puede esperar en tu caso, que no es lo mismo en todos.
Si lo que quieres cambiar no es el color sino la forma, lo tuyo son las carillas; y si lo que no te gusta es la posición de los dientes, la ortodoncia. Cómo llegar, en contacto.